Mi primer trabajo como fotógrafo deportivo

Antes de la Navidad de 2020 estaba viviendo en París, y allí hubo confinamiento en Noviembre y Diciembre. Pasaba mucho tiempo en casa con el ordenador y pensaba mucho en el fotógrafo que llevo dentro (entonces nació esta web). Entre muchas otras cosas, buscaba ofertas de empleo como fotógrafo. Principalmente por curiosidad, ya que no pretendía dejar mi trabajo para ser fotógrafo a tiempo completo, pero quería saber qué era lo que se demandaba.

Una de las ofertas que vi era de fotógrafo deportivo en Andorra, para ir a cubrir una de las múltiples carreras de montaña que se están organizando últimamente. No me gusta que se organicen este tipo de carreras en Andorra (por temas personales y políticos), pero al menos podría sacarle un rendimiento a todas las horas invertidas en aprendizaje fotográfico, y además ayudaría a amortizar mi equipo.

Se trataba de una empresa inglesa que cubría la fotografía de dos eventos: el World Triathlon Winter Championships Andorra (en Marzo) y la Trail 100 (en Junio).

Como sabéis, yo me dedico a fotografiar animales, y sabía poco de fotografía deportiva y de la organización de las competiciones en sí, pero sí que me apetecía hacer fotos así que me apunté a ver qué pasaba. En efecto, me contactaron de vuelta enseguida. La primera pregunta fue clara: ¿qué equipo tienes? Mi equipo no es el mejor del mercado, pero es decente: una Canon 90D con el 100-400 L IS II. Con este requisito se quitan de encima a mucha gente principiante y con un equipo que no les da una calidad profesional. Porque sí, lo más importante es lo que hay detrás de la cámara pero, aceptémoslo, el equipo importa mucho en la calidad de la fotografía. Y en fotografía deportiva aún más.

A continuación me pasaron todo el papeleo: formulario fiscal, contrato y consejos para la gente que trabaja con ellos por primera vez. El objetivo estaba claro: sacar fotos a los corredores para colgarlas en su pagina web y que los corredores las comprasen. Para eso es indispensable que en la fotografía se vea el dorsal, ya que la empresa utiliza un software de reconocimiento de imágenes para poder clasificar las fotos por número de dorsal y que los corredores se puedan encontrar en el sistema.

También nos pidieron que hiciéramos muchísimas fotos. Cuantas más, mejor. Como ellos no se dedican a seleccionarlas, es mejor que el comprador tenga mucha variedad para poder elegir la que le guste más.

Otro de los requisitos que imponían era que el tamaño de los archivos que sacara la cámara no podía ser superior a 3 MB. Yo estoy acostumbrado a las fotos de naturaleza, donde es muy importante sacar el máximo de calidad para tener detalle en los pelos y ojos de los animales, y para poder subir sombras en postproducción. Sin embargo, los corredores seguramente usarán las fotos para ponerlas en Instagram o, con suerte, imprimirlas en 15×10, por lo que no necesitan tanta calidad. Además, esto permite usar tarjetas de memoria (que nos prestaban vacías y devolvíamos llenas) más lentas y baratas. Esto me hizo poner los pies en la tierra sobre las exigencias que tenemos con nuestro equipo. Además, como al finalizar las competiciones pueden reunir más de 40.000 fotografías entre todos los fotógrafos, reducir el tamaño de archivo es muy importante para agilizar el flujo de trabajo.

Otra de las cosas que me sorprendió fue el tipo de fotografía que querían: fotos individuales del corredor, de cuerpo completo y/o solo la parte superior. Nada creativo, nada de fotos de portada. Fotos con el corredor en el centro para que pueda tener el recuerdo. Y todas iguales.

Por último, nos avisaron de disparar a f7.1 o superior. Tiene sentido ya que a menor apertura, mayor profundidad de campo y, en una competición, los deportistas se mueven muy rápido y es muy fácil que se salgan de enfoque. Por otro lado, al cerrar diafragma obligamos a subir el ISO pero, de nuevo, un poco menos de definición en la imagen no es importante para los corredores. Además, estos eventos deportivos son al aire libre y suele haber buena luz.

Y llegó la competición: el World Triathlon Winter Championships Andorra en Marzo 2021. Nos reunimos el día de antes por la tarde para planificar un poco. Éramos 4 fotógrafos: uno para la carrera a pie, otro para las bicis, otro para el esquí y el ultimo para la línea de llegada. Nos dieron una ubicación aproximada y, una vez ahí, cada fotógrafo era responsable de elegir el mejor sitio para sus fotografías, teniendo en cuenta sobre todo el fondo de la imagen y no cortar a los corredores.

Me tocó fotografiar las bicis. Me puse en un sitio por el que cada corredor pasaba dos veces, así tendría dos oportunidades para cogerlos bien a todos. Además, hice la foto de la primera vuelta en modo paisaje y la de la segunda en modo retrato, para que hubiese variedad. En ese punto no daba el sol, lo que supuso que mi ISO subiera a unos 2000. Creo que mi cámara es perfectamente capaz de soportarlo, y acostumbrado a fotografiar muflones a última hora del día, donde el ISO puede llegar a 6400 (o más) no me preocupó en absoluto.

Los instantes previos te dedicas a prepararte y a anticipar los parámetros de la cámara. Sabes la hora estimada a la que van a pasar, pero los instantes anteriores son muy tensos. De repente, llegaron los primeros y disparé todas las fotografías que pude. Las revisé en un instante y estaban todas movidas… Las bicicletas iban mucho más rápido de lo que esperaba y 1/500s era una velocidad de obturación demasiado lenta. Enseguida corregí a 1/1000s y a partir de ahí ya salieron todas nítidas (excepto algún pequeño fallo de enfoque).

Y ya solo queda estar ahí y disparar a todo lo que se mueve… 3 horas en la misma posición, en la nieve, tomando fotografías prácticamente iguales a todos los corredores. Esta es la parte aburrida. Por suerte, como estás bastante concentrado porque no sabes cuando puede pasar alguien, el tiempo pasa deprisa. Además, los primeros corredores pasan rápido y apelotonados, pero los últimos pasan más despacio y más escalonados.

Cuando ya pasaron todos los ciclistas (o casi) me fui a dar soporte al fotógrafo que estaba en la línea de llegada. El otro fotógrafo se encargaba de hacer las fotos de los corredores cruzando el arco de llegada, así que yo me fui con mi APS-C y el 640mm equivalente e hice fotos cuando se acercaban por el horizonte. Todo bastante épico.

Posiblemente saqué más de 3000 fotos en mi primer día como fotógrafo. La parte buena fue que, al acabar, les devolví las tarjetas de memoria que me habían prestado y me fui a casa sin tener que hacer ningún trabajo de selección ni edición.

Pasaron los meses y me volvieron a contactar para el Trail 100 Andorra-Pyrenees 2021, tal y como habíamos quedado. Este evento duraba 3 días. El viernes por la noche salían los corredores de más larga distancia (algunos están 48 horas corriendo por la montaña), el sábado coincidían los que salían el viernes por la noche y los que salieron el sábado por la mañana. Y el domingo por la mañana salían dos carreras más cortas. En este evento éramos unos 7 fotógrafos.

El viernes por la tarde, después de trabajar, me fui a fotografiar a la salida de los de 125 km, la carrera más larga. Me coloqué justo después de la salida, cuando aún tenían cara de contentos y motivados. Como salían casi de noche, no nos podíamos repartir demasiado, y a 3 de los fotógrafos nos tocó ponernos bastante cerca entre nosotros.

Los otros se colocaron en una subidita pero yo, que me conocía mejor el terreno, avancé un poco más hasta un bajada donde los corredores tenían que saltar una piedra.

Además, como sabía que iba a tener poca luz, pedí prestada una Canon R5, de formato completo que soporta mucho mejor que mi 90D los altos ISOs. Esa tarde pasó rápido porque había pocos corredores y pasaron muy seguidos.

Al día siguiente me tocó cubrir a los corredores de 55 km en alta montaña. Ese es mi terreno y me conocía muy bien la zona, así que fui a elegir un buen punto en el que se viera el entorno, sin perder de vista que el corredor debía ser el protagonista de la foto.

Estoy contento con el lugar que elegí. Como pasaban relativamente cerca de mí, cambié el teleobjetivo por mi sigma 17-70 f2.8-4. El objetivo no destaca por su calidad, pero es un todoterreno y su rango de focales me fue muy útil en esa situación.

En ese punto los corredores ya llevaban 35 km de carrera, casi una maratón de montaña, por lo que estaban cansados y cuando veían algo diferente (como un fotógrafo) les hacía hasta ilusión. Además, yo intentaba ser simpático y llamar su atención para que salieran sonriendo y contentos en la fotos. Por desgracia, muchos de los corredores tenían el dorsal levantado por el viento o hacia detrás, lo que les haría más difícil encontrar su foto después.

Ese día las nubes iban pasando y en unos segundos te cambiaba la luz. Había que estar atento a la exposición en cada corredor. Normalmente trabajo en manual con el ISO automático y juego con la compensación de exposición, pero en este caso me resulto más fácil trabajar con el ISO también en manual, ya que como había cielo en parte de la imagen me alteraba mucho la exposición. Simplemente ajustaba el ISO para los cambios de luz, manteniendo apertura y velocidad.

Estuve mucho rato en esa posición, unas 7 horas, y cuando pasó el último me fui a la línea de meta para fotografiar a los corredores que llegaban. Esta vez también tenía un compañero ahí, así que me moví unos metros antes y me coloque en la entrada del pueblo.

El ultimo día hubo nervios antes de empezar a hacer las fotos. Principalmente porque la organización de la carrera había cambiado el recorrido, y fui a colocarme a un punto por donde ya no pasaban los corredores. Estuve un rato esperando hasta que finalmente un conocido que pasó a mi lado me informó del cambio, y fui corriendo a buscar una nueva posición. Finalmente me coloqué al lado de un avituallamiento. El lugar estaba bien, en una recta y al lado del río, pero había demasiada gente.

Estaban allí para animar e intenté que eso jugara en mi favor para sacar a los corredores más contentos. Inicialmente funcionó, pero cuando ya quedaban pocos corredores la gente se aburrió y se puso por el medio del camino. Tras sacar algunas fotos de corredores con mucha gente por detrás, me di cuenta de que yo no compraría esas fotos y me cambié de posición. Los últimos corredores los saqué entrando al avituallamiento e hice muchas fotos de corredores abrazándose a sus familiares y amigos.

También aproveché para sacar fotos del puesto de comida con los corredores, que suelen gustar a la organización como fotos de promoción.

Tras esto, fui a la línea de meta con la intención de sacar más fotos, como el día anterior, pero cuando llegué ahí me dijeron que ya me podía ir a casa, que ese día solo se trabajaba por la mañana y debían de ser ya sobre las 16h.

Aquel iba a ser mi último día trabajando con esta empresa, pero fui a hablar con la persona que me contrató para decirle que quería seguir trabajando con ellos. Me gustaba el trabajo y ganaba experiencia y, si a ellos les gustaban las fotos que sacaba, podía ser una buena oportunidad para ambos. Entonces me dijeron que el fin de semana siguiente tenían otra competición en Andorra y que les había fallado un fotógrafo, así que me ofrecí de inmediato.

Se trataba de la Ironman 70.3, un triatlón de larga distancia. El domingo por la mañana nadaban en el lago, pero la organización cerró todos los accesos y ni siquiera los fotógrafos acreditados podíamos llegar. Solo un fotógrafo pudo estar en el lago y le acercó un coche de la organización.

Después corrían las bicis. Dos vueltas, supuestamente las más duras de toda la competición Ironman a nivel mundial. Estuve cubriendo la parte de bicicleta por la mañana, pero solo unas dos horas. Me dio tiempo a hacer a todos los corredores al menos una vuelta, y a los primeros las dos.

Después tuve que ir rápidamente a cubrir la parte de la carrera. Fue en la capital, al lado del río. Conseguí un buen sitio en el que se viera el corredor y las montañas de fondo. Fue un reto evitar distracciones en la imagen como gente que pasara por ahí, papeleras, edificios feos, etc.. pero creo que muchas de las fotos salieron bien. De nuevo, estuve muchas horas en ese punto, sentado en el suelo para coger buena perspectiva.

Ese día hacía mucho sol, así que acabé con la piel abrasada. Por la postura al coger la cámara, la mano derecha acabó más roja que la izquierda :D.

Al acabar el evento, volví a hablar con el organizador y hemos quedado en volver a trabajar juntos en el futuro. Supongo que eso es que les gustan mis imágenes y mi forma de trabajar.

Por otro lado, a mí también me gusta trabajar con ellos porque es algo diferente a lo que hago, y me da la impresión de que los corredores están agradecidos por mi trabajo. En general, en estos eventos todos colaboran para que se viva un muy buen ambiente: organizadores, voluntarios, fotógrafos y corredores.

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Pásate por el blog para ver otras aventuras. «De urogallos y corzos» es el artículo que más éxito ha tenido.

1 comentario en «Mi primer trabajo como fotógrafo deportivo»

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